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martes, 16 de enero de 2018

EL PAPA FRANCISCO LLEGÓ A CHILE - NOTICIAS


El Papa Francisco llegó a Chile
 Foto: Bárbara Bustamante (ACI Prensa)





(ACI).- A las 7:13 p.m. (hora local), aterrizó en el aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez de Santiago de Chile, el avión de Alitalia que trajo desde Roma al Papa Francisco, quien realizará una visita apostólica de cuatro días y que además de la capital, comprenderá las ciudades de Temuco e Iquique.

El Santo Padre fue recibido por la presidenta Michele Bachellet, por el Arzobispo de Santiago, Cardenal Ricardo Ezzati; y por el Presidente de la Conferencia Episcopal Chilena, Mons. Santiago Silva Retamales.


Al bajar de las escalinatas, dos menores en trajes típicos le entregaron un ramo de flores. Más adelante Constanza, una pequeña niña, le dedicó el villancico chileno "Buenas noches Mariquita".

Entre los presentes, además de autoridades locales, se encontraban el Nuncio Apostólico en Chile, Mons. Ivo Scapolo; y el responsable de la comisión de la visita papal, Mons. Fernando Ramos.

Este es el viaje internacional número 22 del Papa Francisco, quien se convierte en el segundo Pontífice en visitar Chile después de San Juan Pablo II, que viajó al país sudamericano en 1987.

         



El Papa Francisco se reunió con la Presidenta de Chile





(ACI).- Luego de su encuentro con las autoridades civiles y el cuerpo diplomático acreditado, el Papa Francisco se reunió de forma privada con la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet.


Con el Papa Francisco conversamos sobre los múltiples desafíos del nuevo Chile, que tenemos el deber de saber interpretar, acoger, pero, sobre todo, al que debemos dar las respuestas que necesita. La palabra de @Pontifex_es en Chile renueva esa misión. #FranciscoEnChile

Tras el diálogo, la Presidenta presentó a su madre, Ángela Jeria, al Papa, con quien también conversó brevemente.

En sus palabras ante las autoridades civiles, Bachelet expresó su deseo de que la visita de Francisco, “así como es un regalo para nosotros, sea un momento de alegría para usted, por el cariño y compromiso de chilenos y chilenas que irán a su encuentro”.

En su discurso a las autoridades, el Pontífice hizo un llamado a una “opción radical por la vida” y pidió perdón por los abusos contra menores cometidos por sacerdotes en el país.

La reunión se realizó en el Palacio de la Moneda alrededor de las 09:00 a.m. (hora local) y tras ella el Santo Padre se dirigió al Parque O’Higgins en donde presidirá una Misa ante cientos de miles de fieles.

         



El Papa en Chile: Francisco llegó a la Nunciatura Apostólica donde pernoctará






(ACI).- Tras rezar brevemente ante la tumba de Mons. Enrique Alvear, el “Obispo de los pobres”, el Papa Francisco se dirigió a la Nunciatura Apostólica en Chile donde pernoctará durante los días que dure su visita al país.

Al llegar al lugar alrededor de las 8:30 p.m., el Pontífice recibió unas flores de dos niños con los que conversó brevemente y a quienes bendijo.

El Papa se acercó luego a los fieles presentes en las afueras de la sede diplomática, de quienes recibió algunos obsequios y dialogó unos momentos.

El Santo Padre bendijo y saludó a muchas de las personas que lo esperaron en la Nunciatura por varias horas con el deseo de verlo.

La llegada de Francisco estuvo acompañada por los cantos de los coros de los colegios Villa Maria Academy y Verbo Divino, en el que participaron unas 50 personas.

         


[TEXTO] Discurso del Papa Francisco en su encuentro con autoridades y sociedad civil de Chile





(ACI).- El Papa Francisco dirigió este martes un discurso ante las autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático, en el que hizo un llamado a una “opción radical por la vida” y pidió perdón por los abusos contra menores cometidos por sacerdotes.

A continuación el texto completo:

Señora Presidenta, miembros del Gobierno de la República y del Cuerpo Diplomático, representantes de la sociedad civil, distinguidas autoridades, señoras y señores:

Es para mí una alegría poder estar nuevamente en suelo latinoamericano y comenzar esta visita por esta querida tierra chilena que ha sabido hospedarme y formarme en mi juventud; quisiera que este tiempo con ustedes fuera también un tiempo de gratitud por tanto bien recibido.

Me viene a la memoria esa estrofa de vuestro himno nacional: «Puro, Chile, es tu cielo azulado, / puras brisas te cruzan también, / y tu campo de flores bordado/ es la copia feliz del Edén», un verdadero canto de alabanza por la tierra que habitan, llena de promesas y desafíos; pero especialmente preñada de futuro.

Gracias señora Presidenta por las palabras de bienvenida que me ha dirigido. En usted quiero saludar y abrazar al pueblo chileno desde el extremo norte de la región de Arica y Parinacota  hasta el archipiélago sur «y a su desenfreno de penínsulas y canales». La diversidad y riqueza geográfica que poseen nos permite vislumbrar la riqueza de esa polifonía cultural que los caracteriza.

Agradezco la presencia de los miembros del gobierno; los Presidentes del Senado, de la Cámara de Diputados y de la Corte Suprema, así como las demás autoridades del Estado y sus colaboradores.

Saludo al Presidente electo aquí presente, señor Sebastián Piñera Echenique, que ha recibido recientemente el mandato del pueblo chileno de gobernar los destinos del País los próximos cuatro años.

Chile se ha destacado en las últimas décadas por el desarrollo de una democracia que le ha permitido un sostenido progreso. Las recientes elecciones políticas fueron una manifestación de la solidez y madurez cívica que han alcanzado, lo cual adquiere un relieve particular este año en el que se conmemoran los 200 años de la declaración de la independencia. Momento particularmente importante, ya que marcó su destino como pueblo, fundamentado en la libertad y en el derecho, que ha debido también enfrentar diversos períodos turbulentos pero que logró —no sin dolor— superar. De esta forma supieron ustedes consolidar y robustecer el sueño de sus padres fundadores.

En este sentido, recuerdo las emblemáticas palabras del Card. Silva Henríquez cuando en un Te Deum afirmaba: «Nosotros —todos— somos constructores de la obra más bella: la patria. La patria terrena que prefigura y prepara la patria sin fronteras. Esa patria no comienza hoy, con nosotros; pero no puede crecer y fructificar sin nosotros. Por eso la recibimos con respeto, con gratitud, como una tarea que hace muchos años comenzaba, como un legado que nos enorgullece y compromete a la vez».

Cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún. El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día. No es posible conformarse con lo que ya se ha conseguido en el pasado e instalarse, y disfrutarlo como si esa situación nos llevara a desconocer que todavía muchos hermanos nuestros sufren situaciones de injusticia que nos reclaman a todos.

Tienen ustedes, por tanto, un reto grande y apasionante: seguir trabajando para que la democracia y el sueño de sus mayores, más allá de sus aspectos formales, sea de verdad lugar de encuentro para todos. Que sea un lugar en el que todos, sin excepción, se sientan convocados a construir casa, familia y nación.

Un lugar, una casa, una familia, llamada Chile: generoso, acogedor, que ama su historia, que trabaja por su presente de convivencia y mira con esperanza al futuro. Nos hace bien recordar aquí las palabras de san Alberto Hurtado: «Una Nación, más que por sus fronteras, más que su tierra, sus cordilleras, sus mares, más que su lengua o sus tradiciones, es una misión a cumplir». Es futuro. Y ese futuro se juega, en gran parte, en la capacidad de escuchar que tengan su pueblo y sus autoridades.

Tal capacidad de escucha adquiere gran valor en esta nación donde su pluralidad étnica, cultural e histórica exige ser custodiada de todo intento de parcialización o supremacía y que pone en juego la capacidad que tengamos para deponer dogmatismos exclusivistas en una sana apertura al bien común —que si no tiene un carácter comunitario nunca será un bien—.

Es preciso escuchar: escuchar a los parados, que no pueden sustentar el presente y menos el futuro de sus familias; a los pueblos originarios, frecuentemente olvidados y cuyos derechos necesitan ser atendidos y su cultura cuidada, para que no se pierda parte de la identidad y riqueza de esta nación. Escuchar a los migrantes, que llaman a las puertas de este país en busca de mejora y, a su vez, con la fuerza y la esperanza de querer construir un futuro mejor para todos.


Escuchar a los jóvenes, en su afán de tener más oportunidades, especialmente en el plano educativo y, así, sentirse protagonistas del Chile que sueñan, protegiéndolos activamente del flagelo de la droga que les cobra lo mejor de sus vidas. Escuchar a los ancianos, con su sabiduría tan necesaria y su fragilidad a cuestas. No los podemos abandonar.

Escuchar a los niños, que se asoman al mundo con sus ojos llenos de asombro e inocencia y esperan de nosotros respuestas reales para un futuro de dignidad. Y aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia. Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir.

Con esta capacidad de escucha somos invitados —hoy de manera especial— a prestar una preferencial atención a nuestra casa común: fomentar una cultura que sepa cuidar la tierra y para ello no conformarnos solamente con ofrecer respuestas puntuales a los graves problemas ecológicos y ambientales que se presentan; en esto se requiere la audacia de ofrecer «una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático» que privilegia la irrupción del poder económico en contra de los ecosistemas naturales y, por lo tanto, del bien común de nuestros pueblos.

La sabiduría de los pueblos originarios puede ser un gran aporte. De ellos podemos aprender que no hay verdadero desarrollo en un pueblo que dé la espalda a la tierra y a todo y a todos los que la rodean. Chile tiene en sus raíces una sabiduría capaz de ayudar a trascender la concepción meramente consumista de la existencia para adquirir una actitud sapiencial frente al futuro.

El alma de la chilenía es vocación a ser, esa terca voluntad de existir. Vocación a la que todos están convocados y en la que nadie puede sentirse excluido o prescindible. Vocación que reclama una opción radical por la vida, especialmente en todas las formas en la que ésta se vea amenazada.

Agradezco una vez más la invitación de poder venir a encontrarme con ustedes, con el alma de este pueblo; y ruego para que la Virgen del Carmen, Madre y Reina de Chile, siga compañando y gestando los sueños de esta bendita nación.


         



El Papa Francisco pide perdón por abusos de sacerdotes en su primer discurso en Chile





(ACI).- En su primera actividad oficial en Chile, el Papa Francisco expresó su dolor por “el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”, y señaló que “es justo pedir perdón”, apoyar a las víctimas y empeñarse porque estos hechos no se vuelvan a repetir.

El Santo Padre expresó estas palabras durante el encuentro con las autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático realizado este 16 de enero en el Palacio de La Moneda.

En su discurso, el Papa hizo un llamado a hacer del país “una casa, una familia”, e indicó que para ello es necesaria la “capacidad de escucha” entre todos los sectores, especialmente los más vulnerables, entre ellos los niños.

“Y aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia. Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir”, expresó.

Francisco no mencionó nombres, sin embargo, en Chile existe el caso del sacerdote Fernando Karadima, hoy de 87 años y acusado de haber cometido abusos sexuales en los años 90.

La justicia chilena cerró el proceso en el 2010. Sin embargo, la investigación canónica de la Santa Sede lo encontró culpable de abusos sexuales contra menores.

La investigación de la Congregación para la Doctrina de la Fe se inició en julio de 2010 y concluyó con un decreto dado a conocer el 16 de enero de 2011.

El decreto le prohibió a perpetuidad ejercer sus funciones sacerdotales y, considerando la edad de entonces (80 años) y su salud, se le impuso ser retirado “a una vida de oración y de penitencia, también en reparación de las víctimas de sus abusos”.


         




Este es el recorrido de las imágenes que acompañarán la Misa papal en el norte de Chile
POR GISELLE VARGAS
 Créditos: ConectaCEC - Tesoros del Pueblo




(ACI).- El 17 de enero comenzará la peregrinación de las imágenes de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana, San José y San Lorenzo de Tarapacá desde sus santuarios en el norte de Chile hacia Iquique, para acompañar al día siguiente la Misa que presidirá el Papa Francisco.

Tanto San Lorenzo de Tarapacá como Nuestra Señora del Carmen -ubicados a 100 y 75 kilómetros de Iquique-, son dos santuarios que convocan a miles de peregrinos en sus fiestas del 10 de agosto y 16 de julio respectivamente.

Esta será la última Misa que celebrará Francisco en el país, en la cual también coronará la imagen de Nuestra Señora del Carmen de La Tirana como Reina y Madre de Chile.

En 1987 San Juan Pablo II coronó con el mismo título a la imagen de la Virgen del Carmen que se encuentra en el Santuario Nacional de Maipú.

Para que esto sea posible, las imágenes deben salir de sus respectivos santuarios y las respectivas comunidades y federaciones de bailes religiosos han preparado un itinerario que comenzará el miércoles 17.

La “bajada” de la imagen de la Virgen del Carmen, junto con la de San José, está planificada para las 9 a.m. hora local y está a cargo de la Comunidad Custodia del Santuario y la Federación de Bailes Religiosos de La Tirana.

Al llegar a Iquique, el vehículo que traslada a la “Chinita”, pasará por la rotonda El Pampino, las calles O’Higgins, Arturo Fernández, Sotomayor y Amunátegui. Se espera que llegue al mediodía a la parroquia del Perpetuo Socorro, lugar representativo e histórico para los bailes religiosos.

En El Colorado, sector norte de Iquique, se levantará un altar y las asociaciones saludarán a la Virgen del Carmen de La Tirana por turnos hasta las 9:00 p.m.

Luego las imágenes de San José y la Virgen serán guardadas hasta la madrugada del 18 de enero a la espera de ser trasladadas a Playa Lobito, donde se realizará la Misa con el Papa.

Concluida la Eucaristía, las imágenes de San José y la Virgen de La Tirana, ya coronada como Reina y Madre de Chile, regresarán al pueblo de La Tirana donde se realizará una ceremonia de entronización al Santuario.

Esta es la segunda vez que la "Chinita" sale de su santuario para visitar Iquique. La primera ocasión fue para la preparación del Jubileo del año 2000.

Juan Pablo Maturana, Presidente de la Federación de Bailes Religiosos de La Tirana, llamó a los fieles a participar de este acontecimiento saludando a la “Chinita del Carmelo” que será coronada por el Papa Francisco como un “reconocimiento a la fe del pueblo nortino que por siglos ha caminado de la mano de María”.

“Para nosotros es una satisfacción y orgullo porque se ha escuchado nuestra humilde petición que el Papa ponga en la cabeza de nuestra Madre una corona. Somos parte de la Iglesia viva, de la Iglesia que danza y que mejor que todo se centre en la Madre del Salvador que se queda junto a nosotros para el anuncio de la Buena Nueva”, dijo a ACI Prensa.

En tanto, la imagen de San Lorenzo de Tarapacá saldrá en caravana del santuario el 17 de enero a las 7:30 a.m. hora local y pasará por los pueblos de Pagua, Huara, Alto Hospicio hasta llegar a Iquique.

A las 10:30 a.m. la imagen llegará a la avenida Héroes de la Concepción (entre calles O’Higgins y Zegers) y será montada en el anda que la llevará a la parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación. También se instalará una reliquia de San Lorenzo, traída desde España hace varios años.

Al mediodía comienzan los saludos de los Bailes Religiosos de San Lorenzo por turnos hasta la medianoche. En paralelo los fieles también podrán venerar al santo patrón de los mineros, transportistas y comerciantes.

Se estima que a la 1:30 a.m. del 18 de enero la imagen de San Lorenzo de Tarapacá salga hacia Playa Lobito y sea entronizada en el presbiterio.

El 18 de enero, luego de la Eucaristía, la imagen volverá al santuario a las 7 p.m.

Para Rodrigo Herrera, Presidente de la Agrupación de Bailes Religiosos de San Lorenzo de Tarapacá, esta es una oportunidad para dar a conocer el fervor religioso que “será vivido de la misma forma como cuando se esperan las vísperas de cada fiesta, en La Tirana el 16 de julio y San Lorenzo el 10 de agosto, así vamos a vivir este 18 de enero”.




El Papa Francisco llama a Chile a una opción radical por la vida




(ACI).- “Una opción radical por la vida”, fue el llamado que hizo el Papa Francisco en su discurso ante la presidenta Michelle Bachelet y demás autoridades locales desde el Palacio de la Moneda, una exhortación que tiene lugar a pocos meses de la despenalización del aborto impulsada por el gobierno chileno.

“El alma de la chilenía es vocación a ser, esa terca voluntad de existir. Vocación a la que todos están convocados y en la que nadie puede sentirse excluido o prescindible. Vocación que reclama una opción radical por la vida, especialmente en todas las formas en la que ésta se vea amenazada”, señaló el Papa.

En ese sentido, pidió hacer del país “una casa, una familia”, e indicó que para ello es necesaria la “capacidad de escucha” entre todos los sectores, especialmente los más vulnerables, como los ancianos, los niños, los migrantes, los pueblos originarios, entre otros.

“Tal capacidad de escucha adquiere gran valor en esta nación donde su pluralidad étnica, cultural e histórica exige ser custodiada de todo intento de parcialización o supremacía y que pone en juego la capacidad que tengamos para deponer dogmatismos exclusivistas en una sana apertura al bien común, que si no tiene un carácter comunitario nunca será un bien”, señaló.

El Papa dijo a las autoridades y sociedad civil que tienen “un reto grande y apasionante: seguir trabajando para que la democracia y el sueño de sus mayores, más allá de sus aspectos formales, sea de verdad lugar de encuentro para todos”.

“Que sea un lugar en el que todos, sin excepción, se sientan convocados a construir casa, familia y nación. Un lugar, una casa, una familia, llamada Chile”.

En ese sentido, invitó a recordar “las palabras de San Alberto Hurtado: ‘Una Nación, más que por sus fronteras, más que su tierra, sus cordilleras, sus mares, más que su lengua o sus tradiciones, es una misión a cumplir’”.

Durante su discurso, el Pontífice también expresó su dolor por los abusos cometidos por parte de sacerdotes y señaló que “es justo pedir perdón”, apoyar a las víctimas y empeñarse porque estos hechos no se vuelvan a repetir.

En el evento también estuvo presente el presidente electo Sebastián Piñera. Al término de su discurso, el Papa salió acompañado por las autoridades para dirigirse al Parque O’Higgins, donde celebrará una multitudinaria Misa.




 Las bienaventuranzas son el horizonte del cristiano, afirma el Papa durante Misa en Chile
POR BÁRBARA BUSTAMANTE
 Foto: David Ramos (ACIPrensa)




(ACI).- En su segundo día de visita en Chile, el Papa Francisco celebró una multitudinaria Misa en el Parque O’Higgins, en Santiago, donde alentó a los presentes a vivir las bienaventuranzas, que son el horizonte del cristiano y que nacen “del corazón misericordiosos que no se cansa de esperar”.

La Eucaristía comenzó a las 10:30 a.m. y congregó unas 400 mil personas, según cifras oficiales. Estuvo marcada por la coronación de la imagen de la Virgen del Carmen, Patrona de Chile.

En su homilía, el Santo Padre destacó las actitudes con las que Jesús sale al encuentro del hombre, de las cuales la primera es “ver, es mirar el rostro de los suyos”.

“No fueron ideas o conceptos los que movieron a Jesús… son los rostros, son personas; es la vida que clama a la Vida que el Padre nos quiere transmitir”, destacó el Papa.

A partir de ese encuentro entre Jesús y el rostro del hombre nacen las bienaventuranzas “que son el horizonte hacia el cual somos invitados y desafiados a caminar”.


Estas bienaventuranzas no nacen de una actitud pasiva, ni de espectador, ni de desventuras, ni de espejismos, sino de “del corazón compasivo de Jesús que se encuentra con el corazón de hombres y mujeres que quieren y anhelan una vida bendecida”.

“De hombres y mujeres que saben de sufrimiento (...), pero más saben de tesón y de lucha para salir adelante; más saben de reconstrucción y de volver a empezar”, agregó.

“¡Cuánto conoce el corazón chileno de reconstrucciones y de volver a empezar”, destacó el Papa Francisco, “cuánto conocen ustedes de levantarse después de tantos derrumbes! ¡A ese corazón apela Jesús; para ese corazón son las bienaventuranzas!”.

El Papa Francisco alentó a los chilenos a “¡sembrar la paz a golpe de proximidad, de vecindad!”, es decir salir al encuentro de los demás, “de aquel que lo está pasando mal, que no ha sido tratado como persona, como un digno hijo de esta tierra”.

“El trabajador de la paz”, explicó, “sabe que muchas veces es necesario vencer grandes o sutiles mezquindades y ambiciones, que nacen de pretender crecer y ‘darse un nombre’, de tener prestigio a costa de otros”.

Quien trabaja por la paz “sabe que no alcanza con decir: no le hago mal a nadie”, sino que “construir la paz es un proceso que nos convoca y estimula nuestra creatividad para gestar


relaciones capaces de ver en mi vecino no a un extraño, a un desconocido, sino a un hijo de esta tierra”.

El Papa pidió a la Virgen Inmaculada que desde el Cerro San Cristóbal “nos ayude a vivir y a desear el espíritu de las bienaventuranzas; para que en todos los rincones de esta ciudad se escuche como un susurro: ‘Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios’”.

Al terminar la Eucaristía el Arzobispo de Santiago, Cardenal Ricardo Ezzati, agradeció al Papa Francisco por su visita a Chile “en cuyo corazón brilla la vocación del entendimiento y no del enfrentamiento”.

“Le damos gracias Papa Francisco, porque de sus labios hemos escuchado la voz de Jesús ‘mi paz les dejo’ y en un gesto de fraternidad nos ha invitado a hacernos mutuamente don de esa misma paz”, expresó el Cardenal Ezzati.

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Homilía del Papa Francisco durante la Misa en Santiago de Chile


(ACI).- En su segundo día en Chile, el Papa Francisco preside la Santa Misa en el Parque O'Higgins en Santiago, luego de haber tenido un encuentro con las autoridades.

A continuación el texto completo:

«Al ver a la multitud» (Mt 5,1). En estas primeras palabras del Evangelio que acabamos de escuchar encontramos la actitud con la que Jesús quiere salir a nuestro encuentro, la misma actitud con la que Dios siempre ha sorprendido a su pueblo (cf. Ex 3,7).

La primera actitud de Jesús es ver, mirar el rostro de los suyos. Esos rostros ponen en movimiento el amor visceral de Dios. No fueron ideas o conceptos los que movieron a Jesús… son los rostros, son las personas; es la vida que clama a la Vida que el Padre nos quiere transmitir.

Al ver a la multitud, Jesús encuentra el rostro de la gente que lo seguía y lo más lindo es ver que ellos, a su vez, encuentran en la mirada de Jesús el eco de sus búsquedas y anhelos. De ese encuentro nace este elenco de bienaventuranzas que son el horizonte hacia el cual somos invitados y desafiados a caminar.

Las bienaventuranzas no nacen de una actitud pasiva frente a la realidad, ni tampoco pueden nacer de un espectador que se vuelve un triste autor de estadísticas de lo que  acontece.


No nacen de los profetas de desventuras que se contentan con sembrar desilusión. Tampoco de espejismos que nos prometen la felicidad con un «clic», en un abrir y cerrar de ojos.

Por el contrario, las bienaventuranzas nacen del corazón compasivo de Jesús que se encuentra con el corazón compasivo y necesitado de compasión de hombres y mujeres que quieren y anhelan una vida bendecida; de hombres y mujeres que saben de sufrimiento; que conocen el desconcierto y el dolor que se genera cuando «se te mueve el piso» o «se inundan los sueños» y el trabajo de toda una vida se viene abajo; pero más saben de tesón y de lucha para salir adelante; más saben de reconstrucción y de volver a empezar.

¡Cuánto conoce el corazón chileno de reconstrucciones y de volver a empezar; cuánto conocen ustedes de levantarse después de tantos derrumbes! ¡A ese corazón apela Jesús; para que ese corazón reciba las bienaventuranzas!

Las bienaventuranzas no nacen de actitudes criticonas ni de la «palabrería barata» de aquellos que creen saberlo todo pero no se quieren comprometer con nada ni con nadie, y terminan así bloqueando toda posibilidad de generar procesos de transformación y reconstrucción en nuestras comunidades, en nuestras vidas.

Las bienaventuranzas nacen del corazón misericordioso que no se cansa de esperar. Y experimenta que la esperanza «es el nuevo día, la extirpación de una inmovilidad, el sacudimiento de una postración negativa» (Pablo Neruda, El habitante y su esperanza, 5).

Jesús, al decir bienaventurado al pobre, al que ha llorado, al afligido, al paciente, al que ha perdonado... viene a extirpar la inmovilidad paralizante del que cree que las cosas no pueden cambiar, del que ha dejado de creer en el poder transformador de Dios Padre y en sus hermanos, especialmente en sus hermanos más frágiles, en sus hermanos descartados.

Jesús, al proclamar las bienaventuranzas viene a sacudir esa postración negativa llamada resignación que nos hace creer que se puede vivir mejor si nos escapamos de los problemas, si huimos de los demás; si nos escondemos o encerramos en nuestras comodidades, si nos adormecemos en un consumismo tranquilizante (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 2). Esa resignación que nos lleva a aislarnos de todos, a dividirnos, separarnos; a hacernos los ciegos frente a la vida y al sufrimiento de los otros.

Las bienaventuranzas son ese nuevo día para todos aquellos que siguen apostando al futuro, que siguen soñando, que siguen dejándose tocar e impulsar por el Espíritu de Dios. Qué bien nos hace pensar que Jesús desde el Cerro Renca o Puntilla viene a decirnos: bienaventurados… Sí, bienaventurado vos y vos; a cada uno de nosotros. Bienaventurados ustedes que se dejan contagiar por el Espíritu de Dios y luchan y trabajan por ese nuevo día, por ese nuevo Chile, porque de ustedes será el reino de los cielos. «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).


Y frente a la resignación que como un murmullo grosero socava nuestros lazos vitales y nos divide, Jesús nos dice: bienaventurados los que se comprometen por la reconciliación. Felices aquellos que son capaces de ensuciarse las manos y trabajar para que otros vivan en paz. Felices aquellos que se esfuerzan por no sembrar división. De esta manera, la bienaventuranza nos hace artífices de paz; nos invita a comprometernos para que el espíritu de la reconciliación gane espacio entre nosotros.

¿Quieres dicha? ¿Quieres felicidad? Felices los que trabajan para que otros puedan tener una vida dichosa. ¿Quieres paz?, trabaja por la paz. No puedo dejar de evocar a ese gran pastor que tuvo Santiago cuando en un Te Deum decía: «“Si quieres la paz, trabaja por la justicia”… Y si alguien nos pregunta: “¿qué es la justicia?” o si acaso consiste solamente en “no robar”, le diremos que existe otra justicia: la que exige que cada hombre sea tratado como hombre» (Card. Raúl Silva Henríquez, Homilía en el Te Deum Ecuménico, 18 septiembre 1977).

¡Sembrar la paz a golpe de proximidad, de vecindad! A golpe de salir de casa y mirar rostros, de ir al encuentro de aquel que lo está pasando mal, que no ha sido tratado como persona, como un digno hijo de esta tierra. Esta es la única manera que tenemos de tejer un futuro de paz, de volver a hilar una realidad que se puede deshilachar.

El trabajador de la paz sabe que muchas veces es necesario vencer grandes o sutiles mezquindades y ambiciones, que nacen de pretender crecer y «darse un nombre», de tener prestigio a costa de otros. El trabajador de la paz sabe que no alcanza con decir: no le hago mal a nadie, ya que como decía san Alberto Hurtado: «Está muy bien no hacer el mal, pero está muy mal no hacer el bien» (Meditación radial, abril 1944).

Construir la paz es un proceso que nos convoca y estimula nuestra creatividad para gestar relaciones capaces de ver en mi vecino no a un extraño, a un desconocido, sino a un hijo de esta tierra.

Encomendémonos a la Virgen Inmaculada que desde el Cerro San Cristóbal cuida y acompaña esta ciudad. Que ella nos ayude a vivir y a desear el espíritu de las bienaventuranzas; para que en todos los rincones de esta ciudad se escuche como un susurro: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).



Este fue el mensaje del Papa Francisco para Argentina en su camino a Chile
El Papa Francisco y la Virgen de Luján / Foto: News.va




(ACI).- Desde el avión que lo lleva Chile, el Papa Francisco dirigió un breve mensaje a su tierra natal Argentina a través de un telegrama enviado al presidente Mauricio Macri.

“Mientras vuelo sobre el espacio aéreo argentino, le extiendo mis cálidos saludos y les envío mis mejores deseos a todas las personas de mi tierra natal, asegurándoles mi cercanía y bendición. Les pido a todos ustedes, por favor, no olviden de rezar por mí”, expresó el Pontífice.

Como es costumbre, cada vez que el Pontífice realiza un viaje internacional, envía un mensaje de saludo a los países por donde cruza antes de llegar a su destino final.


Así, en su camino a Chile, el Santo Padre también saludos al pueblo paraguayo. “Recordando nuestra reciente reunión, envío mis saludos a su excelencia y al pueblo de Paraguay mientras vuelo sobre esta nación en mi camino a Chile y Perú, sobre todo ustedes invoco las bendiciones divinas de paz y fortaleza”, manifestó en su mensaje al presidente Horacio Cartes.

Previamente, Francisco envió un telegrama al presidente de Brasil, Michel Temer. “Mientras vuelo sobre Brasil en mi viaje apostólico a Chile y Perú, ofrezco mis mejores deseos a su excelencia y los ciudadanos, con la seguridad de mis oraciones por la paz y prosperidad de la nación”, expresó.

El Papa también dirigió mensajes a Senegal, Cabo Verde, Marruecos, España, Francia e Italia.


El Santo Padre permanecerá en Chile del 15 al 18 de enero y visitará Santiago, Temuco e Iquique.

Posteriormente partirá hacia Perú, donde estará hasta el 21 de enero y visitará Lima, Puerto Maldonado y Trujillo.

lunes, 8 de enero de 2018

PAPA FRANCISCO CONDENA EL BULLYING EN LAS ESCUELAS, ES OBRA DE SATANÁS


El Papa Francisco condena el bullying en las escuelas: “Es obra de Satanás”
POR MIGUEL PÉREZ PICHEL
 Foto: Vatican Media




En su homilía de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta este lunes 8 de enero, el Papa Francisco condenó el maltrato a los más débiles, y en especial la violencia en las escuelas, el llamado bullying.

El Santo Padre señaló que el bullying, como toda violencia contra los más débiles, “es obra de Satanás”, es “una de las manchas del pecado original”, “porque agredir al débil es obra del diablo”.

En su homilía, el Santo Padre comentó la primera lectura del día, del primer libro de Samuel, en la que se cuenta la historia de los padres del profeta: Elcaná y Ana. Elcaná tenía dos mujeres: Ana y Fenina. Fenina tenía dos hijos, mientras que Ana era estéril. Fenina, en vez de consolar a Ana trataba de humillarla en toda ocasión.

El Pontífice llamó la atención sobre que esta situación se repite en varias partes de la Biblia. “Yo me pregunto: ¿qué hay dentro de estas personas? ¿Qué es lo que hay dentro de nosotros que nos lleva a despreciar, a maltratar, a burlarse de los más débiles?”.

“Se puede comprender que uno se enfrente a otro que es más fuerte: puede ser la envidia lo que te lleva a ello… ¿Pero con los más débiles? ¿Qué es lo que hay dentro de nosotros que nos lleva a ello? Es algo habitual, como si tuviese la necesidad de despreciar a los demás para sentirme seguro. Es como una necesidad…”.

Señaló que incluso entre los niños ocurre esto, y compartió un recuerdo de infancia, cuando en su barrio vivía una mujer que sufría una enfermedad mental que la llevaba a caminar sin parar por la calle durante todo el día. Las mujeres trataban de ayudarla dándole comedia, pero los niños la seguían para divertirse a su costa. “¡Cuánta maldad también en los niños que les lleva a tomarla con los más débiles!”.

Explicó que “hoy lo vemos continuamente en las escuelas, con el fenómeno del bullying, agredir al débil: ‘porque tú eres gordo’, o ‘porque tu eres así, o eres extranjero, o eres negro, por esto…’. Agredir, agredir… Los niños, los chicos… También los niños. Esto significa que hay algo dentro de nosotros que nos lleva a esto. A la agresión del débil. Y creo que esto es una de las manchas del pecado original. Es una obra de Satanás”.

“Del mismo modo que, cuando tenemos el deseo de hacer una buena obra, una obra de caridad, decimos que ‘es el Espíritu Santo el que me inspira a hacerlo’, cuando sentimos dentro de nosotros ese deseo de agredir al débil, no hay duda: es el diablo. Porque es una obra del diablo agredir al débil”.

El Papa finalizó su homilía pidiendo al Dios “que nos de la gracia de la compasión”.

miércoles, 3 de enero de 2018

PAPA FRANCISCO: SOLO QUIEN RECONOCE SUS ERRORES Y PIDE EXCUSA PUEDE RECIBIR EL PERDÓN


Solo quien reconoce sus errores y pide excusa puede recibir el perdón, recuerda el Papa
 Foto: L'Osservatore Romano





VATICANO, 03 Ene. 18 / 04:10 am (ACI).- En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco habló en su catequesis del acto penitencial de la Misa y afirmó que para ser perdonado uno tiene que humillarse y reconocer verdaderamente sus errores.

Así, el acto penitencial, “en su sobriedad, favorece la actitud con la que disponerse a celebrar dignamente los santos misterios, reconociendo ante Dios y los hermanos nuestros pecados”, explicó.

Francisco recordó que “todos somos pecadores” y recordó que el que es “presuntuoso” es “incapaz de recibir perdón”. “Quien es consciente de las propias miserias y abaja los ojos con humildad, siente posarse sobre él la mirada misericordiosa de Dios”.

“Sabemos por experiencia que solo quien sabe reconocer los errores y pedir excusa recibe la comprensión y el perdón de los otros”. Por eso, “escuchar en silencio la voz de la conciencia permite reconocer que nuestros pensamientos son distantes de los pensamientos divinos, que nuestras palabras y nuestras acciones son a menudo mundanas” y están “guiadas por decisiones contrarias al Evangelio”.

“Por eso, al inicio de la Misa, hacemos de forma comunitaria el acto penitencial mediante una fórmula de confesión general, pronunciada en la primera persona del singular”. Cada uno “confiesa a Dios y a los hermanos que 'he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión'”.

El Papa se detuvo sobre esto último y dijo que a veces “nos sentimos buenos porque ‘no hemos hecho mal a ninguno’”. “En realidad, no basta con no hacer mal al prójimo, sino elegir hacer el bien aprovechando las oportunidades para dar buen testimonio de que somos discípulos de Jesús”.

“Las palabras que decimos con la boca son acompañadas del gesto de dar unos golpes en el pecho, reconociendo que he pecado por mi culpa, y no por la de los otros. Sucede a menudo que, por miedo o vergüenza, apuntamos con el dedo para acusar a los otros”, indicó.

El Santo Padre concluyó explicando que “después de esta confesión, suplicamos a la Virgen María, a los ángeles y a los santos que intercedan ante el Señor por nosotros. Su intercesión nos sostiene en nuestro camino hacia la plena comunión con Dios”.

“El acto penitencial concluye con la absolución del sacerdote, en la que se pide a Dios que derrame su misericordia sobre nosotros. Esta absolución no tiene el mismo valor que la del sacramento de la penitencia, pues hay pecados graves, que llamamos mortales, que sólo pueden ser perdonados con la confesión sacramental”, dijo en la catequesis.

domingo, 31 de diciembre de 2017

EN LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA, EL PAPA FRANCISCO EXPLICA LA MISIÓN ESENCIAL DE LOS PADRES


Fiesta de la Sagrada Familia: El Papa Francisco explica la misión esencial de los padres
Por Miguel Pérez Pichel
Foto: L'Osservatore Romano





VATICANO, 31 Dic. 17 / 07:12 am (ACI).- En el Ángelus de este domingo 31 de diciembre, fiesta de la Sagrada Familia, el Papa Francisco indicó cuál es la misión hacia la que está orientada la familia.

Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el Pontífice dijo que la misión de la familia, de los padres esencialmente, es “crear las condiciones favorables para el crecimiento armónico y pleno de los hijos, con el fin de que puedan vivir una buena vida digna de Dios y constructiva para el mundo”.

El Papa hizo hincapié en la alegría que los hijos suponen para la familia: “Una gran alegría de la familia es el crecimiento de los hijos. Están destinados a desarrollarse y a fortalecerse, a adquirir sabiduría y a acoger la gracia de Dios, como hizo Jesús. Jesús realmente es uno de nosotros”, afirmó.

Ante la multitud congregada bajo la ventana de los aposentos pontificios del Palacio Apostólico, el Santo Padre reflexionó sobre “la experiencia vivida por María, José y Jesús mientras crecen juntos como familia en el amor recíproco y en la confianza en Dios”.

Francisco afirmó que José y María expresan esa confianza en Dios cumpliendo el rito de la presentación del Niño en el templo: “Los padres de Jesús acuden al templo para dar fe de que su hijo pertenece a Dios y que ellos son los custodios de su vida y no los propietarios”.

“Este gesto subraya que solo Dios es el Señor de la historia individual y familiar; todo procede de Él. Toda familia está llamada a reconocer tal primado, custodiando y educando a los hijos para que se abran a Dios, que es la fuente de la vida”.

A continuación, el Papa destacó cómo el texto evangélico habla “del secreto de la juventud interior, testimoniada paradójicamente en el Evangelio por una pareja de ancianos: Simeón y Ana”.

“En particular, el viejo Simeón, inspirado por el Espíritu Santo, dice a propósito del Niño Jesús: ‘Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción (…) a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones”.

Mediante estas palabras proféticas se revela que “Jesús vino para hacer caer las falsas imágenes que nos hacíamos de Dios y también de nosotros mismos; para contradecir la seguridad mundana sobre la cual pretendíamos apoyarnos, para hacernos resurgir a un camino humano y cristiano auténtico, fundamentado sobre los valores del Evangelio”.

Francisco concluyó con unas palabras de apoyo a las familias que atraviesan momentos de dificultad: “No hay ninguna situación familiar que esté cerrada a este camino nuevo de renacimiento y de resurrección”. 

“Cada vez que una familia, también las que están heridas o marcadas por la fragilidad, el fracaso o la dificultad, regresa a la fuente de la experiencia cristiana, se abren caminos nuevos y posibilidades impensables”, finalizó.

martes, 26 de diciembre de 2017

PAPA FRANCISCO VISITA A BENEDICTO XVI PARA SALUDARLO POR NAVIDAD


Papa Francisco visita a Benedicto XVI para saludarlo por Navidad
Foto: L'Osservatore Romano





VATICANO, 26 Dic. 17 / 09:14 am (ACI).- La Santa Sede informó que el Papa Francisco fue al monasterio “Mater Ecclesiae” para visitar a su predecesor Benedicto XVI y expresarle sus saludos por Navidad, el pasado 21 de diciembre.

“El jueves pasado, 21 de diciembre de 2017, como cada año el Papa Francisco se acercó al monasterio ‘Mater Ecclesiae’, en el Vaticano, para expresar sus mejores deseos por la Santa Navidad al Papa Emérito Benedicto XVI. El encuentro duró cerca de media hora”, informó el Vaticano.

Durante su pontificado, Francisco ha asistido al monasterio “Mater Ecclesiae” para visitar a su predecesor.

En junio de 2016, en el vuelo que lo llevaba de Armenia a Roma, el Papa Francisco afirmó que con sus oraciones, Benedicto XVI “me custodia las espaldas”.

“Benedicto, está en el monasterio rezando: yo he ido a encontrarlo muchas veces o al teléfono”, recordó el Papa, que aseguró que “es una gracia tener en casa al abuelo sabio”, en referencia a su predecesor.

lunes, 25 de diciembre de 2017

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN LA MISA DE LA SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR


Homilía del Papa Francisco en la Misa de la Solemnidad de la Natividad del Señor
 Daniel Ibáñez / ACI Prensa





VATICANO, 24 Dic. 17 / 04:18 pm (ACI).- El Papa Francisco presidió a las 21:30 hora local en la Basílica de San Pedro la Santa Misa de la Natividad del Señor en una celebración acompañado de algunos cardenales decenas de sacerdotes y miles de fieles.

En su homilía, el Pontífice afirmó que la Navidad "es tiempo para transformar la fuerza del miedo en fuerza de la caridad, en fuerza para una nueva imaginación de la caridad. La caridad que no se conforma ni naturaliza la injusticia sino que se anima, en medio de tensiones y conflictos, a ser «casa del pan», tierra de hospitalidad".

A continuación, la homilía completa del Papa: 

«María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el albergue» (Lc 2,7). De esta manera, simple pero clara, Lucas nos lleva al corazón de esta noche santa: María dio a luz, María nos dio la Luz. Un relato sencillo para sumergirnos en el acontecimiento que cambia para siempre nuestra historia. Todo, en esa noche, se volvía fuente de esperanza.

Vayamos unos versículos atrás. Por decreto del emperador, María y José se vieron obligados a marchar. Tuvieron que dejar su gente, su casa, su tierra y ponerse en camino para ser censados. Una travesía nada cómoda ni fácil para una joven pareja en situación de dar a luz: estaban obligados a dejar su tierra. En su corazón iban llenos de esperanza y de futuro por el niño que vendría; sus pasos en cambio iban cargados de las incertidumbres y peligros propios de aquellos que tienen que dejar su hogar.

Y luego se tuvieron que enfrentar quizás a lo más difícil: llegar a Belén y experimentar que era una tierra que no los esperaba, una tierra en la que para ellos no había lugar.

Y precisamente allí, en esa desafiante realidad, María nos regaló al Enmanuel. El Hijo de Dios tuvo que nacer en un establo porque los suyos no tenían espacio para él. «Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron» (Jn 1,11). Y allí…, en medio de la oscuridad de una ciudad, que no tiene ni espacio ni lugar para el forastero que viene de lejos, en medio de la oscuridad de una ciudad en pleno movimiento y que en este caso pareciera que quiere construirse de espaldas a los otros, precisamente allí se enciende la chispa revolucionaria de la ternura de Dios. En Belén se generó una pequeña abertura para aquellos que han perdido su tierra, su patria, sus sueños; incluso para aquellos que han sucumbido a la asfixia que produce una vida encerrada.

En los pasos de José y María se esconden tantos pasos. Vemos las huellas de familias enteras que hoy se ven obligadas a marchar. Vemos las huellas de millones de personas que no eligen irse sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra. En muchos de los casos esa marcha está cargada de esperanza, cargada de futuro; en muchos otros, esa marcha tiene solo un nombre: sobrevivencia. Sobrevivir a los Herodes de turno que para imponer su poder y acrecentar sus riquezas no tienen ningún problema en cobrar sangre inocente.

María y José, los que no tenían lugar, son los primeros en abrazar a aquel que viene a darnos carta de ciudadanía a todos. Aquel que en su pobreza y pequeñez denuncia y manifiesta que el verdadero poder y la auténtica libertad es la que cubre y socorre la fragilidad del más débil.

Esa noche, el que no tenía lugar para nacer es anunciado a aquellos que no tenían lugar en las mesas ni en las calles de la ciudad. Los pastores son los primeros destinatarios de esta buena noticia. Por su oficio, eran hombres y mujeres que tenían que vivir al margen de la sociedad. Las condiciones de vida que llevaban, los lugares en los cuales eran obligados a estar, les impedían practicar todas las prescripciones rituales de purificación religiosa y, por tanto, eran considerados impuros. Su piel, sus vestimentas, su olor, su manera de hablar, su origen los delataba. Todo en ellos generaba desconfianza. Hombres y mujeres de los cuales había que alejarse, a los cuales temer; se los consideraba paganos entre los creyentes, pecadores entre los justos, extranjeros entre los ciudadanos. A ellos (paganos, pecadores y extranjeros) el ángel les dice: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,10-11).

Esa es la alegría que esta noche estamos invitados a compartir, a celebrar y a anunciar. La alegría con la que a nosotros, paganos, pecadores y extranjeros Dios nos abrazó en su infinita misericordia y nos impulsa a hacer lo mismo.

La fe de esa noche nos mueve a reconocer a Dios presente en todas las situaciones en las que lo creíamos ausente. Él está en el visitante indiscreto, tantas veces irreconocible, que camina por nuestras ciudades, en nuestros barrios, viajando en nuestros metros, golpeando nuestras puertas.

Y esa misma fe nos impulsa a dar espacio a una nueva imaginación social, a no tener miedo a ensayar nuevas formas de relación donde nadie tenga que sentir que en esta tierra no tiene lugar. Navidad es tiempo para transformar la fuerza del miedo en fuerza de la caridad, en fuerza para una nueva imaginación de la caridad. La caridad que no se conforma ni naturaliza la injusticia sino que se anima, en medio de tensiones y conflictos, a ser «casa del pan», tierra de hospitalidad. Nos lo recordaba san Juan Pablo II: «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!» (Homilía en la Misa de inicio de Pontificado, 22 octubre 1978)

En el niño de Belén, Dios sale a nuestro encuentro para hacernos protagonistas de la vida que nos rodea. Se ofrece para que lo tomemos en brazos, para que lo alcemos y abracemos. Para que en él no tengamos miedo de tomar en brazos, alzar y abrazar al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al preso (cf. Mt 25,35-36). «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». En este niño, Dios nos invita a hacernos cargo de la esperanza. Nos invita a hacernos centinelas de tantos que han sucumbido bajo el peso de esa desolación que nace al encontrar tantas puertas cerradas. En este Niño, Dios nos hace protagonistas de su hospitalidad.

Conmovidos por la alegría del don, pequeño Niño de Belén, te pedimos que tu llanto despierte nuestra indiferencia, abra nuestros ojos ante el que sufre. Que tu ternura despierte nuestra sensibilidad y nos mueva a sabernos invitados a reconocerte en todos aquellos que llegan a nuestras ciudades, a nuestras historias, a nuestras vidas. Que tu ternura revolucionaria nos convenza a sentirnos invitados, a hacernos cargo de la esperanza y de la ternura de nuestros pueblos.

PAPA FRANCISCO EN LA MISA DE NAVIDAD: EL NACIMIENTO DE JESÚS CAMBIA PARA SIEMPRE NUESTRA HISTORIA


El Papa en la Misa de Navidad: El Nacimiento de Jesús cambia para siempre nuestra historia
Por Álvaro de Juana
 Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa





VATICANO, 24 Dic. 17 / 04:38 pm (ACI).- El Papa Francisco presidió por la noche, y como cada año, la misa de Navidad –también conocida en algunos países como Misa del Gallo– en la Basílica de San Pedro acompañado de miles de fieles. En la homilía que pronunció afirmó con rotundidad que el nacimiento de Jesús es el “acontecimiento que cambia para siempre nuestra historia”.

El Pontífice celebró la solemne Misa a las 21:30 hora local, y después de proclamarse el Evangelio, pronunció una homilía breve en la que comparó la situación de la Sagrada Familia de Nazaret –que se vio obligada a huir y a dejar sus pocas pertenencias– con la de miles de personas que en nuestros días buscan refugio al escapar de los diferentes conflictos que hay en el mundo.

A pesar de ser obligados a dejar su tierra, José y María “en su corazón iban llenos de esperanza y de futuro por el niño que vendría” aunque “sus pasos iban cargados de las incertidumbres y peligros propios de aquellos que tienen que dejar su hogar”. “Y luego se tuvieron que enfrentar quizás a lo más difícil: llegar a Belén y experimentar que era una tierra que no los esperaba, una tierra en la que para ellos no había lugar.”, explicó Francisco.

El Papa recordó que “el Hijo de Dios tuvo que nacer en un establo porque los suyos no tenían espacio para él” pero allí fue precisamente “donde se enciende la chispa revolucionaria de la ternura de Dios”. “En Belén se generó una pequeña abertura para aquellos que han perdido su tierra, su patria, sus sueños; incluso para aquellos que han sucumbido a la asfixia que produce una vida encerrada”, añadió.

Como José y María hoy “vemos las huellas de familias enteras que hoy se ven obligadas a marchar” así como la de “millones de personas que no eligen irse, sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra”.

Francisco reconoció que algunos de ellos están cargados de “esperanza” y “futuro”, pero otros solo están llamados a “sobrevivir a los Herodes de turno que para imponer su poder y acrecentar sus riquezas no tienen ningún problema en cobrar sangre inocente”.

Para el Papa fueron clave también los pastores que adoraron al Niño. “Eran hombres y mujeres que tenían que vivir al margen de la sociedad”, explicó. “Las condiciones de vida que llevaban, los lugares en los cuales eran obligados a estar, les impedían practicar todas las prescripciones rituales de purificación religiosa y, por tanto, eran considerados impuros”.

“Se los consideraba paganos entre los creyentes, pecadores entre los justos, extranjeros entre los ciudadanos”. Sin embargo, fue a ellos a los que el ángel les anunció la buena noticia, aclaró el Pontífice.

De esta manera, invitó a los fieles a “reconocer a Dios presente en todas las situaciones en las que lo creíamos ausente” puesto que “Él está en el visitante indiscreto, tantas veces irreconocible, que camina por nuestras ciudades, en nuestros barrios, viajando en nuestros metros, golpeando nuestras puertas”.

En definitiva, “esa misma fe nos impulsa a dar espacio a una nueva imaginación social, a no tener miedo a ensayar nuevas formas de relación donde nadie tenga que sentir que en esta tierra no tiene lugar”.

Por otro lado, aseguró que la Navidad es el tiempo “para transformar la fuerza del miedo en fuerza de la caridad, en fuerza para una nueva imaginación de la caridad”. Pidió entonces no conformase con la “injusticia” y no tener miedo “de tomar en brazos, alzar y abrazar al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al preso”.

Francisco concluyó exhortando también a que cada uno se convierta en “centinela de tantos que han sucumbido bajo el peso de esa desolación que nace al encontrar tantas puertas cerradas”. “Que tu ternura despierte nuestra sensibilidad y nos mueva a sabernos invitados a reconocerte en todos aquellos que llegan a nuestras ciudades, a nuestras historias, a nuestras vidas”.
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