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miércoles, 23 de mayo de 2018

EL POZO DE AGUA


El pozo de agua




Conocerme a mí mismo es llave de sabiduría, porque desde mi realidad personal puedo crecer y superarme. Epitecto, filósofo griego, escribió: “La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos, la cosa más fácil, hablar mal de los demás”. Conocerte es encontrarte con tus límites y fragilidades, y también con tus logros y fortalezas. Ten un tiempo para evaluarte serenamente.

Un hombre se acercó a un monje y le preguntó: —¿Qué es lo que aprendes en tu vida de silencio? El monje estaba sacando agua de un pozo y dijo al visitante: —Mira allá abajo, en el fondo del pozo. ¿Qué ves? El hombre miró y no vio nada. —No veo nada, dijo. Después de un tiempo en que el monje estuvo absolutamente quieto, el monje dijo de nuevo al visitante: —Mira ahora. ¿Qué ves en el pozo? El hombre obedeció y respondió: —Ahora me veo a mí mismo: el agua es mi espejo. El monje le dijo: —Ves, cuando sumerjo el cubo, el agua se agita; ahora, en cambio, el agua está tranquila. Esta es la experiencia del silencio: el hombre se ve a sí mismo.

Conocer tus fortalezas y debilidades, está en la base de tu crecimiento armónico como persona. Con un ojo en tus virtudes para conservarlas y darles brillo, y con el otro ojo en tus debilidades para neutralizarlas, afronta con esperanza y firmeza esa labor cotidiana de llegar a realizar el proyecto de Dios sobre tu vida. Para eso busca un tiempo de silencio y reflexión.



* Enviado por el P. Natalio

AFILAR EL HACHA


Afilar el hacha



“Si vas siempre a velocidades muy altas, cansarás el motor del auto. Si vives siempre bajo presión, tu cuerpo y tu espíritu se gastarán muy pronto. Si corres tanto no encontrarás a nadie y, lo que es más grave, no te encontrarás ni a ti mismo. Si quieres captar lo más profundo que hay en ti, has de saber detenerte y reflexionar” (Michel Quoist). Tómate tiempo para afilar tu hacha.

En cierta ocasión, un hombre joven de nombre Mauro, llegó a un campo de leñadores, ubicado en la montaña, para trabajar. Durante su primer día de tareas trabajó arduamente y como resultado taló muchos árboles. El segundo día, trabajó tanto como el primero, pero su producción fue apenas la mitad del primer día. Al tercer día, se propuso mejorar su producción. Golpeó con furia el hacha contra los árboles, pero los resultados fueron nulos. Al ver el capataz el escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó: "¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?". El joven respondió: "Realmente no he tenido tiempo de hacerlo, he estado demasiado ocupado cortando árboles".

Gran sabiduría es tomarte un tiempo de meditación cada día: para encontrarte con ti mismo y con lo que realmente piensas y deseas. Así despertarás esas energías ocultas e insospechadas que necesitas con urgencia, y darás solidez a tu vida, zarandeada por las vicisitudes del trabajo cotidiano. Aprende y practica la secreta sabiduría de “afilar tu hacha”.



* Enviado por el P. Natalio

jueves, 17 de mayo de 2018

LA ESPADA DE DAMOCLES


La espada de Damocles



No envidies a los poderosos, o a las estrellas o astros del cine, del deporte, o de la vida social. La envidia es como un resentimiento irracional causado por desear el bien ajeno, un disgusto oscuro que provoca la elevada posición de una persona, o el brillo de sus cualidades. Detrás de la envidia hay una incapacidad de asumir con serenidad los propios límites. 

Damocles, era un adulador cortesano de Dionisio, tirano de Siracusa (siglo IV a. C.). Había propagado que Dionisio era un afortunado al disponer de tan gran poder y riqueza. El tirano para darle un escarmiento, le ofreció intercambiar con él por un día sus tareas. Así podría disfrutar de absoluto poder. Esa misma tarde Damocles celebró un opíparo banquete donde fue servido como un rey. Cuando a mitad de la comida miró hacia arriba y reparó en la afilada espada que colgaba de un finísimo hilo sobre su cabeza, empalideció de repente y perdió las ganas de seguir comiendo. Pidió al tirano abandonar su puesto, diciendo que ya no quería seguir siendo tan dichoso.

El envidioso no percibe que su infelicidad no proviene de lo que no tiene, sino de la falta de aprecio por lo que sí posee. Hay además una falta de compromiso y responsabilidad con la propia vida, porque el celoso, pendiente de la vida de otros, no conoce sus fortalezas y posibilidades reales. El Señor te libre de la dañosa envidia.


* Enviado por el P. Natalio

TIEMPO DE CONVERSIÓN


Tiempo de conversión




La predicación de Jesús comenzó así: “El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios ha llegado. Conviértanse y crean en la buena noticia”. Esta invitación resonó como una clarinada que movilizó al pueblo de Dios a volver al Señor, abandonar sus caminos equivocados, purificar el corazón… La Reina de la Paz repite hoy el mismo mensaje de salvación.

“¡Queridos hijos! Los invito a trabajar en la conversión personal. Aún en su corazón, están lejos del encuentro con Dios. Por eso, transcurran el mayor tiempo posible en oración y en adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento del altar, para que él los cambie y ponga en su corazón, una fe viva y el deseo de la vida eterna. Todo es pasajero, hijitos, sólo Dios es eterno. Yo estoy con ustedes y los aliento con amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

El sacramento de la reconciliación o confesión es una excelente respuesta al dulce llamado a la conversión que te hace la Madre del Salvador. Te animo a acercarte a este sacramento, porque ayuda a conocerse más a sí mismo, te da consuelo espiritual, y es canal de gracia para superar la fuerza del mal y del pecado que está en nosotros. El Espíritu del Señor te mueva.



* Enviado por el P. Natalio

martes, 15 de mayo de 2018

LOS COLORES Y EL ARCO IRIS


Los colores y el arco iris




Un día los colores riñeron... todos decían ser el mejor.

El verde dijo: "Soy símbolo de la vida y esperanza. Cubro el campo y las hojas".

El azul interrumpió: "Tú solo piensas en la tierra, pero también debes pensar en el cielo y el mar. El agua es el fundamento de la vida. El cielo da espacio, paz y serenidad".

El amarillo dijo: "Ustedes son tan serios; yo traigo risa y alegría. El sol es amarillo; al mirar un girasol todos sonríen, sin mí no habría diversión".

El anaranjado replicó "Yo soy el color de la salud y la fortaleza. Llevo las vitaminas más importantes, piensen en la zanahoria y naranja. Cuando lleno el cielo y el amanecer o a la caída del sol, mi belleza es la más impresionante".

El rojo gritó: "Soy el que gobierna, soy la sangre de la vida. Estoy dispuesto a luchar por la causa, traigo el fuego de la sangre, soy la pasión y el amor".

El violeta dijo "Soy de la realeza, el poder. Los reyes, comandantes y obispos siempre me han escogido porque soy el símbolo de autoridad y sabiduría, la gente me escucha y obedece".

Finalmente el añil habló: "Soy el color del silencio difícilmente me notaré pero sin mi todo sería más superficial. Represento el pensamiento y la reflexión".

Los colores siguieron alardeando, cuando hubo un destello sorprendente. La lluvia comenzó a caer implacable, los colores se agacharon y con temor se acercaba el uno con el otro para abrigarse.

La lluvia dijo: "Ustedes colores necios luchan entre sí cada uno tratando de dominar al resto. ¡No saben que cada uno fue hecho con un propósito especial único y diferente! Tómense de las manos y vengan a mí".

La lluvia continuó: "De ahora en adelante cuando llueva se unirán y cruzarán el cielo formando un gran arco de color como recuerdo que todos pueden vivir en paz".

El arco iris es símbolo de esperanza para el mañana, así que cada vez que la lluvia baña la tierra, un arco iris nace en el cielo ayudándonos a recordar que Dios pide amarnos unos a otros.

Dios nos ha hecho diferentes, pero cuando estamos unidos creamos la más grande acuarela, la cual en las manos del gran Maestro producirá la majestuosa pintura de la Unidad.

lunes, 14 de mayo de 2018

SOLO NO PUEDO, TE NECESITO, SEÑOR


Solo no puedo, te necesito, Señor




Es muy oportuno para crecer en la fe practicar la oración de petición. Por ella permites a Dios entrar en la trama concreta de tu vida. Sientes así la presencia y cercanía del Señor en tus problemas cotidianos. A él no le molesta estar presente en los mínimos detalles de tu existencia, porque te ama. Es también un camino de sólida y auténtica humildad y sencillez.

Señor, sabes que a veces me dejo llevar por mi vanidad, por mi impaciencia, por mis ambiciones egoístas. Cuando estoy solo recapacito y me lamento por lo que hice o lo que dije, pero luego vuelvo a caer. Hago propósitos, pero duran poco tiempo. Necesito tu gracia, y los toques de tu Espíritu para reaccionar a tiempo, necesito tu luz que me ilumine para darme cuenta y tomar decisiones correctas. Quiero crecer, Señor, porque todavía tengo vida y esperanza; no quiero detenerme en el camino ni desaprovechar tus dones. Pero te necesito a ti, invoco tu Espíritu, clamo por tu poder. Ayúdame, Señor. Amén.

La oración humilde y confiada es el poder que Dios pone en tus manos para que, como un niño sencillo, le pidas todo lo que necesitas. Pero no debes desesperar ni suplicarle con una oración agitada, como si quisieras exigirle que cumpla tus deseos. A Dios hay que dejarlo ser Dios y actuar con libertad. Él te ama, y sabe lo que más te conviene.



* Enviado por el P. Natalio

sábado, 12 de mayo de 2018

OREN SIN CESAR


Oren sin cesar



La oración que haces al comenzar la jornada y al terminarla, es la expresión de tu amor y confianza en Dios. Entre estos dos momentos, si amas de verdad a Dios con toda el alma y con todas las fuerzas, como dice la Palabra, de alguna manera el recuerdo y la presencia del Señor te acompañarán en las variadas tareas de tu jornada.

V. Bendigo al Señor en todo momento.
R. Bendigo al Señor en todo momento.

V. Su alabanza está siempre en mi boca.
R. En todo momento.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendigo al Señor en todo momento.

Si amas de verdad tu mente vuela con frecuencia a la persona amada. Que lo digan si no los enamorados. Ahora bien: Dios te ama como nadie puede amarte. Si, ayudado por la Palabra de Dios, descubres el inmenso amor de Dios por ti, la  oración —diálogo de amor— invadirá tu vida. Te lo deseo de corazón.


* Enviado por el P. Natalio

viernes, 11 de mayo de 2018

DEL LAMENTO A LA ESPERANZA


Del lamento a la esperanza
La alegría lleva a dar a conocer a todos los demás, el amor de quien ha sido fiel en medio de los males.


Por: P. Juan Carlos Ortega | Fuente: Catholic.net 





A inicio de mes una joven me pedía oraciones por su mamá porque le habían detectado una grave enfermedad en el corazón que hacía presagiar lo peor. Una semana más tarde, aun sin conocer los resultados médicos definitivos de su mamá, me avisa que pida por su papá porque al día siguiente le operarán de unos tumores que descubrieron de modo inesperado. En unos días la vida familiar de esta joven puede cambiar considerablemente.

Su corazón experimenta miedo ante los males que le circundan. Sin ser ordinarias, situaciones como la descrita ocurren con cierta frecuencia. Recuerdo una madre de familia cuya hija mayor le informa que se encuentra en una situación moral grave. Dos días más tarde le comunican que su hijo será expulsado temporalmente del colegio por un acto grave de insinceridad e indisciplina. En unos días esta mujer siente que se derrumba todo el trabajo educativo realizado durante años en sus hijos.

Me han impresionado las declaraciones del empresario americano que ha perdido a más de ochocientos empleados en el atentado de New York.

Debido al mal ajeno en un día de una acomodada situación ha pasado a una impotencia y angustia por el futuro de su familia y por no poder ayudar a las familiares de sus empleados, como en conciencia desearía realizar.

Aunque más escaso, no es extraño para algunas personas pasar por períodos en los que la ilusión en el cumplimiento de los deberes matrimoniales y familiares, el trabajo apostólico y la misma relación con Dios pierden todo su interés y entran en una oscuridad interior que
provoca incluso momentos de duda y turbación.

De un modo u otro, alguna vez, cada uno ha vivido "la experiencia del temor por el asalto del mal que intenta golpear al justo" (19 de septiembre). El Santo Padre, ayudado de los salmos, recuerda las dos fuentes del mal que acontece al hombre: las fuerzas naturales, representadas por "leones en posición de ataque" (cfr. Sal 57,5), y la malicia humana, actuada por "una banda de perseguidores que tienden trampas y cavan fosas" (cfr.
Sal 57,7).

Ante estas situaciones el Papa recuerda que la "luz vencerá la oscuridad y los miedos". En concreto, invita a renovar la certeza de "la presencia de Dios junto a los fieles" y, en consecuencia, a pedir al Señor que envíe su amor y su verdad a la propia vida. "Incluso si se horroriza por el rugido terrible de las fieras y por la perfidia de los perseguidores, el fiel en su interior permanece sereno y confiado". Una vez más el Santo Padre recalca que Dios,de modo ordinario, no hace desaparecer el mal pero su presencia acogida por el hombre, le hace permanecer sereno y seguro mientras camina en medio del mal.

En segundo lugar, el Papa recuerda que "la presencia de Dios no tardará en mostrar su eficacia". Tarde o temprano el mal, los temores, la oscuridad pasarán, mientras Dios permanecerá junto al hombre fiel.

Ante el amor y la verdad divina, surge el agradecimiento profundo y sincero del hombre a Dios. Este agradecimiento no debe ser solamente de palabra. Las palabras del salmista son elocuentes (Sal 57,10.12):

´Te alabaré entre los pueblos, Señor,
te salmodiaré entre las gentes
porque tu amor es grande ...
¡Álzate, oh Dios, sobre los cielos,
sobre toda la tierra, tu gloria!´

La alegría del salmista no es egoísta. La causa de su alegría es principalmente porque la gloria de Dios ha vencido. Es el bien de Dios, su voluntad la que interesa al fiel. El haber sido salvado de los males pasa a un segundo puesto. Pero además, la alegría le lleva a dar a conocer a todos los demás el amor de quien le ha mantenido fiel en medio de los males.

En resumen, la vida del cristiano es un camino que "transcurre desde el lamento dramático, dirigido a Dios, a la esperanza serena y al agradecimiento alegre".

jueves, 10 de mayo de 2018

LA HORMIGA Y EL ESCARABAJO


La hormiga y el escarabajo




Las obligaciones asumidas constituyen lo que Dios espera de ti, porque son la expresión concreta de su voluntad. Son esas exigencias de la vida familiar, de tu trabajo o profesión, de las relaciones humanas que te envuelven. La paz y la felicidad no surgen de algunas grandes y espectaculares actuaciones, sino del cumplimiento de los deberes de cada día.

Llegado el verano, una hormiga que rondaba por el campo recogía los granos de trigo y cebada, guardándolos para alimentarse durante el invierno. La vio un escarabajo y se asombró de verla tan ocupada en una época en que todos los animales, descuidando sus trabajos, se abandonan a la buena vida. Nada respondió la hormiga por el momento; pero más tarde, cuando llegó el invierno y la lluvia deshacía las boñigas, el escarabajo hambriento fue a pedirle a la hormiga una limosna de comida. Entonces sí respondió la hormiga: —Mira escarabajo, si hubieras trabajado en la época en que yo lo hacía y tú te burlabas de mí, ahora no te faltaría el alimento (Esopo).

Aprecia la virtud de la laboriosidad. Laboriosa es la persona que ama el trabajo y trata de hacerlo bien. La laboriosidad lleva consigo la decisión de aprovechar el tiempo, de concentrarte en el trabajo y de no abandonar actividades a medio hacer. Haz hoy tu trabajo con entusiasmo, de buena gana, con empeño, y así crecerás en esta virtud con traje de faena.



* Enviado por el P. Natalio

LA PAZ DE DIOS


La paz de Dios



La paz interior tiene enemigos: son los pensamientos y sentimientos negativos que confunden y agitan de tal modo que turban el cielo tranquilo de tu corazón. Hombres sabios que sondearon su interior con la luz del Espíritu los han especificado: insatisfacción, ansiedad, irritación, miedo, odio, tristeza, etc. La Reina de la Paz te invita a vivir la paz del corazón.

“¡Queridos hijos! Hoy les doy las gracias y deseo invitarlos a la paz de Dios. Yo deseo que cada uno de ustedes experimente en su corazón esa paz que sólo Dios da. Hoy quiero bendecirlos a todos; los bendigo con la bendición del Señor. Les suplico, queridos hijos, que sigan y que vivan mi camino. Yo los amo, queridos hijos, y les agradezco todo lo que ustedes están haciendo por mis intenciones. Les suplico que me ayuden, para que yo pueda ofrecerlos al Señor para que El los salve y los guíe por el camino de la salvación. Gracias por haber respondido a mi llamado! ”

Confía en el Señor y vigila tu mente para que no echen raíces ideas o emociones funestas que pueden dañarte y trabar las fuerzas de tu espíritu. Por una parte, mantén la vigilancia y, por otra, fortalece con la meditación los valores perdurables del amor, la paciencia, la serenidad y la alegría profunda. Que el Señor te bendiga y proteja en este crecimiento.
* Enviado por el P. Natalio

martes, 8 de mayo de 2018

PEDALEA


Pedalea




Confiar en Dios es depositar toda tu fe en él. Dejarle el cuidado de tus cosas. Permitirle disponer de tu futuro, porque sabes que te ama más que tú mismo. Reposar en él “como un niño en brazos de su madre” (salmo 131).Confía sobre todo en las pruebas, cuando las cosas resultan incomprensibles.

Aquel día estaba sentado junto a un camino que conducía a lo alto de una colina. Observé a un muchacho montado en bicicleta que se esforzaba en subir por la colina teniendo incluso el viento en contra. Evidentemente el esfuerzo que tenía que hacer era tremendo. Cuando estaba más fatigado apareció afortunadamente un ómnibus que subía la colina en la misma dirección. Su marcha no era muy acelerada y el joven pudo agarrarse con una mano de los barrotes de subida de la parte trasera del autobús. Puedes imaginarte lo que sucedió. El muchacho subió la cuesta a las mil maravillas.

Cuántas veces tú también estás pedaleando cuesta arriba contra toda clase de oposiciones y te encuentras casi extenuado por el esfuerzo. Recuerda que tienes a mano un poder disponible, la energía que te da la confianza en Dios. Ora así: “El Señor es mi fuerza y mi poder, confiaré y no temeré”. El transformará tu debilidad en fortaleza y tu cansancio en renovado vigor.



* Enviado por el P. Natalio

lunes, 7 de mayo de 2018

SIGNOS DE MADUREZ


Signos de madurez




Madurar es dejar atrás algo a lo cual estuvimos apegados y de lo cual nos cuesta desprendernos; es atrevernos una vez más y estar dispuestos a ser diferentes  de  lo que fuimos ayer; es desarrollarnos y evolucionar desde adentro. Cuando decidimos cambiar una actitud negativa, estamos creciendo. Cuando decidimos corregir un error, estamos madurando.

Me sorprende cómo celebran nuestros jóvenes la llegada de sus 18 años: emborrachándose, fumando, con grandes fiestas, frecuentando lugares del todo impropios. Se presentan como adultos en la sociedad, rompiendo sus leyes. Cuando un joven aborigen de la tribu Maui de las islas del Pacífico llega a la mayoría de edad, las cosas son diferentes. Se le somete a una prueba, para comprobar si es realmente maduro, adulto, y capaz de llevar una vida responsable, y de formar una  familia. El joven tiene que construir una piragua con sus propias manos y navegar, totalmente solo, por más de 500 kilómetros de mar abierto, hasta una lejana isla, de la cual debe traer una flor exótica de vuelta a casa. Debe sortear todo tipo de peligros.

El conocimiento de ti mismo, de tus fortalezas y debilidades, está en la base de tu maduración armónica como persona. Con un ojo en tus virtudes para conservarlas y darles brillo, y con el otro ojo en tus debilidades para neutralizarlas, afronta con esperanza y firmeza esa labor cotidiana de llegar a realizar el proyecto de Dios sobre tu vida.



* Enviado por el P. Natalio

CON ENTREGA, SEÑOR...


Con entrega, Señor…




Te ofrezco unos versos inspirados, en los que se elogia a la Palabra de Dios, que es para el creyente luz, fuente de vida, pan reparador, himno de amor…

Con entrega Señor, a ti venimos, escuchar tú. Palabra deseamos;
Que tu espíritu ponga en nuestros labios la alabanza al Padre de los cielos.

Se convierta en nosotros la palabra en la luz que a los hombres ilumina,
En la fuente que salta hasta la vida, en el pan que repara nuestras fuerzas;

En el himno de amor y de alabanza que se canta en el cielo eternamente,
Y en la carne de Cristo se hizo canto de la tierra y del cielo juntamente.

Esta oración te ayude a comenzar una jornada especial, en la que los valores de la fe cristiana impregnen tus pensamientos y acciones, tus sentimientos y palabras, desparramando a tu alrededor el buen perfume de Cristo, el Señor.



* Enviado por el P. Natalio

sábado, 5 de mayo de 2018

CONCÉDEME, SEÑOR, LA GRACIA DEL BUEN HUMOR


CONCÉDEME, SEÑOR,
 LA GRACIA DEL BUEN HUMOR




Concédeme, Señor, la gracia del buen humor. Los santos fueron santos, pero también fueron alegres.

Santa Teresa de Jesús decía: "Un santo triste es un triste santo" (También se atribuye esta frase a San Francisco de Sales).

No me imagino a Jesús serio, ni a María.

Hubo mucha seriedad en mi vida, demasiada formalidad. Muchas cosas me robaron la alegría, fueron ladrones de mi buen humor.

El buen humor no es sólo reír ante un chiste, no es la carcajada fácil, aunque reír ayuda.

El buen humor es una actitud frente a la vida, es reconocer el lado alegre de los hechos y de las circunstancias.

El buen humor ayuda a aliviar las congojas y las culpas.

El buen humor transforma nuestros melodramas en comedias.

La ironía es la caricatura del buen humor. La ironía hiere, el buen humor cura. La ironía ridiculiza, el buen humor crea puentes.

Humor es espíritu, actitud, ingenio, alivio, sonrisa, esperanza.

Tú eres, Señor, la causa de mi alegría. Si los Apóstoles se sentían tan bien contigo, no creo que haya sido por tu severidad, sino por tu buen carácter, por tu buen humor.

Que sepa reírme de mí mismo, el primer peldaño del buen humor.
Que nunca me ría de los demás, el primer peldaño de la tristeza.

Ante la seriedad, un poco de soltura. Ante la rigidez, un poco de flexibilidad interior.

Que sepa tener buen humor hará de mi vejez un camino de luz; sabré entusiasmar a otros, sabré reírme con otros.

Amén.




(Tomado del libro "Oraciones para las personas mayores" del P. Ernesto Giobando S.J.)

jueves, 3 de mayo de 2018

AVIVAR LA LLAMA


Avivar la llama



Hoy te ofrezco una parábola moderna que te descubrirá una verdad que fue expresada así por Jesús: “No podéis servir a Dios y al dinero”. La prueba que todos debemos afrontar en esta vida pasajera es la de elegir con sabiduría dónde poner el corazón. Debemos hacer una opción entre los bienes transitorios de esta vida  y Dios, amado con toda nuestra alma.

Un rey muy rico de la India, tenía fama de ser indiferente a las riquezas y cultivar una profunda religiosidad. Movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano. ”Majestad, —le preguntó en la audiencia—, ¿cómo hace para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?” El rey le dijo: "Te lo revelaré si recorres mi palacio para apreciar mis riquezas. Pero, llevarás una vela encendida. Si se apaga, te decapitaré". Concluido el paseo, el rey le preguntó: “¿Qué piensas de mis riquezas?" La persona respondió: "No vi nada. Sólo me preocupé de que la llama no se apagara".  El rey le dijo: "Ése es mi secreto. Estoy tan ocupado tratando de avivar mi llama interior, que no me interesan las riquezas”.

“Avivar la llama interior”, de eso se trata, de tener un amor tan firme a Dios que siempre lo tengamos en el primer lugar de nuestro afecto, preocupaciones, tiempo… Hay un motivo fundamental para eso: Dios nos ama tanto, se ha jugado tanto por nosotros, que no nos queda sino organizar toda nuestra vida como respuesta coherente a su inmensa bondad.



* Enviado por el P. Natalio

lunes, 30 de abril de 2018

EL TORDO GOLOSO


El tordo goloso




No hay cosa que tranquilice tanto el corazón como tener dominio de sí mismo. Es la mejor preparación para el combate de la vida. Sufrir una ligera palabra, condescender con la voluntad del prójimo, excusar una indiscreción, mortificar un deseo peligroso, he aquí un elenco de actos virtuosos al alcance de todo el mundo y que se te presentan a cada paso.

Un tordo picoteaba los granos de un bosquecillo de mirtos y, complacido por la dulzura de sus pepitas, no se decidía a abandonarlo. Un jovenzuelo que cazaba pájaros observó que el tordo se acostumbraba al lugar. Un día lo esperó escondido y lo hirió con su honda. Entonces el tordo, viendo próximo su fin, exclamó: — ¡Desgraciado de mí! ¡Por el placer de comer me he privado de la vida! (Esopo)

Serás maduro cuando normalmente tengas la habilidad de controlar los deseos desordenados. Otro signo de madurez es la capacidad de posponer el placer inmediato en favor de un beneficio a largo plazo. Acepta el desafío de transformar este año en un año de crecimiento.



* Enviado por el P. Natalio

SEÑOR, TÚ QUE LLAMASTE


Señor, tú que llamaste



Te ofrezco hoy un hermoso himno que invita a levantar la mirada al inmenso cosmos donde se desplaza el planeta Tierra, como una bella nave azul poblada por los hijos de Dios. Esta contemplación es un gozoso llamado a permanecer fieles al amor de Dios que nos creó a su imagen y semejanza.

Señor, tú que llamaste del fondo del no ser todos los seres, prodigios del cincel de tu palabra, imágenes de ti resplandecientes; Señor, tú que creaste la bella nave azul en que navegan los hijos de los hombres, entre espacios repletos de misterio y luz de estrellas; Señor, tú que nos diste la inmensa dignidad de ser tus hijos, no dejes que el pecado y que la muerte destruyan en el hombre el ser divino. Señor, tú que salvaste al hombre de caer en el vacío, recréanos de nuevo en tu Palabra y llámanos de nuevo al paraíso.

Nada eleva tanto al hombre sobre las mezquindades de la vida como la capacidad de maravillarse. Los poetas tienen el talento de deslumbrarnos echando un vistazo nuevo sobre la realidad de todos los días. Esta vivencia exalta la alegría de vivir y ayuda a superar la acción desgastadora de la rutina. Relee y saborea los versos de hoy.




* Enviado por el P. Natalio

miércoles, 25 de abril de 2018

COMO JUEGAN LOS NIÑOS


Como juegan los niños




Hay personas pobres que distribuyen sonrisas. Existen personas que sufren pero nos comunican alegría. Por allí van personas incomprendidas que saben comprendernos. Yo conozco personas que fueron ofendidas y supieron perdonar. Yo conozco todas esas personas… y su secreto es amar. 

En un parque, una mujer ve a dos niños peleando. Uno de ellos le dice al otro: —Te odio. No quiero volver a jugar contigo. Durante dos o tres minutos, los niños juegan por su cuenta, y luego reinician el juego uno con el otro. La mujer que observa la escena, le dice a una señora que tejía, sentada a su lado: —¿Cómo hacen los niños eso? ¿Estar furiosos un instante, y un momento después juntos otra vez? —Es fácil. Prefieren la felicidad a la intransigencia, —respondió la vecina.

Vivir el amor cristiano no es fácil. En verdad está por encima de nuestra posibilidad. Por eso es indispensable suplicar con humildad y constancia al Señor el don de la fraternidad para poder elevarnos sobre nuestros egoísmos y susceptibilidades… Pero cuando el amor de Dios nos invade podemos “perdonar, soportar y esperar sin límites”.



* Enviado por el P. Natalio

lunes, 23 de abril de 2018

EL PORTERO DEL BOTIQUÍN


EL PORTERO DEL BOTIQUÍN




No había en el pueblo peor oficio que el de portero del botiquín. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio.

Un día se hizo cargo del botiquín un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y después citó al personal para darle nuevas instrucciones. Al portero, le dijo: 

- A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una lista semanal donde registrará la cantidad de personas que entran día a día y anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio. 

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero... 

- Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo... yo no sé leer ni escribir. 

- Ah! ¡Cuánto lo siento! 

- Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida. 

- Mire, yo le comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le vamos a dar una indemnización para que tenga dinero hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte. 

Y sin más, se dio vuelta y se fue. El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. ¿Qué hacer? Recordó que en el botiquín, cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, él, con un martillo y clavos lograba hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación 
transitoria hasta conseguir un empleo. El problema es que sólo contaba con unos clavos oxidados y una tenaza mellada.

Usaría parte del dinero para comprar una caja de herramientas completa. Como en el pueblo no había una ferretería, debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra.

¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha. A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. De inmediato su vecino llamó a la puerta de su casa.

- Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme. 

- Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quedé sin empleo...

- Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano. 

- Está bien. 

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. 

- Mire, la verdad es que todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?

- No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería esta a dos días de mula.

- Hagamos un trato -dijo el vecino- Yo le pagaré los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.

Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días, así que aceptó. Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

- Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo? 

- Sí...

- Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, más una pequeña ganancia. Yo no dispongo de tiempo para el viaje.

El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue. "...No dispongo de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas. En el siguiente viaje, arriesgó un poco mas del dinero trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar tiempo en viajes. La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.

Una vez por semana, el ahora comerciante de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Alquiló un local para almacenar las herramientas y algunas semanas después, con una vidriera, el local se transformó en la primera ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente. Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha. Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos...  

En diez años, aquel hombre se transformó, con honestidad y trabajo, en un millonario fabricante de herramientas. Un día decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría, además de leer y escribir, las artes y oficios mas prácticos de la época. En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo: 

- Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela. 

- El honor será para mí - dijo el hombre -. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto. 

¿Usted? - dijo el Alcalde, que no alcanzaba a creerlo ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir?

- Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma -. Si yo hubiera sabido leer y escribir... ¡sería portero del botiquín!. 

Generalmente, ciertos cambios son vistos como adversidades. Las adversidades encierran bendiciones. Las crisis están llenas de oportunidades. Saber adaptarse al cambio será la opción más recomendada. La Biblia nos dice en Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” 

OTRA VEZ LUNES


Otra vez lunes...



Consejos para sobreponerse a los lunes en el trabajo y sobrevivir toda la semana.


Si le preguntaran a cualquier empleado cuál es el día de la semana que más detesta, probablemente elegiría el lunes. Pero ¿qué es lo que hace a este día tan desagradable?  ¿No se supone que marca el inicio de una nueva semana de trabajo y nuevos desafíos? Usted ve una pila de carpetas apiladas en su escritorio y su primera reacción es correr gritando con su camisa sobre su cabeza. Aunque pueda sonar como la solución perfecta en el momento, probablemente no lo sea.

Aquí le damos algunos consejos para no perder la cabeza, convertirse en un fóbico al trabajo o hacer algo que después lamentaremos. Entonces... ¿qué se puede hacer para evitar la gran depresión de los lunes por la mañana? Prestar mucha atención a los siguientes datos puede ser un buen punto de partida.


1.- No se sienta abrumado.

2.- Cuando las emociones negativas se confunden con los asuntos de negocio, nada positivo sale de ello. No solamente nublará su entendimiento, probablemente teñirá su motivación y detendrá su productividad.

3.- Sepa qué esperar.

Si llegamos a nuestro escritorio cada semana para comenzar con nuestro trabajo con la idea de que no va a quedar nada pendiente, nos encontraremos con una sorpresa desagradable.  No sólo nos estamos decepcionando a nosotros mismos, sino que además seremos responsables de montar toda una escena cuyo único final posible es una gran decepción. Siempre hay que estar preparado ante la posibilidad de que surjan cosas de último momento.

4.- Tenga listas las cosas más urgentes... para ayer.

Si el presidente del banco de manera personal devuelve un llamado concerniente a la posibilidad de una línea de crédito extendida para su compañía, devuélvale el llamado lo más rápido posible. No desperdicie lo que, potencialmente, puede ayudar al crecimiento de su firma y a su expansión. Cuide las tareas importantes hoy; las cosas más pequeñas pueden esperar.

5.- Priorice sus tareas.

Cada tarea tiene un grado de importancia cuando se compara con el resto. Use esto como lema para su quehacer cotidiano. Si la tarea en cuestión puede hacer la diferencia entre que la compañía pegue un salto de calidad o deje de existir, no la postergue. En otras palabras, responda a las necesidades de su primer cliente antes de tomarse el tiempo de limpiar el horno a microondas de la oficina, si es la semana para hacerlo. Priorizar es la palabra, ni más ni menos.

6.- Siempre tenga anotada la lista de cosas para hacer.

Tomar nota de sus tareas corrientes lo tranquilizará, así como también le permitirá progresar en su trabajo a ritmo constante, sin lugar para la improvisación. Preparar una lista estándar diaria o semanal, y actualícela con las nuevas tareas que se van agregando por el camino.

7.- Termine las cosas los viernes.

Si cada lunes a la mañana es una montaña rusa de emociones con final abierto, es porque algo se está haciendo mal. Termine de hacer las cosas del viernes durante el mismo viernes. No tenga miedo de trabajar un ratito extra justo antes del fin de semana; ponga en claro cuáles son las tareas incompletas y hágalas, para luego poder disfrutar de sus días de descanso hasta su regreso.

8.- Planee las emergencias.

Como los nuevos proyectos constantemente tienen idas y venidas, tenga en cuenta por adelantado la posibilidad de posponer su tarea habitual para dar los toques finales a asuntos más importantes. Para solucionar este tipo de coyunturas se debe reservar un estimado de alrededor del 10-15% de su tiempo semanal.

9.- Encare las tareas a medida que vayan llegando.

Manejar los problemas de cada día no es algo que usted pueda sentarse y planear. Tiene que manejarse con eventos inesperados a medida que van llegando.

10.- Haga una caminata en la mitad del día.

Trabajar seguido durante todo el día no es la mejor manera de pasar el lunes. Hacerlo así solamente puede bajar su eficiencia y hundir su mentalidad. Haga un paseo por el parque, tome su almuerzo y aprecie el aire libre.

11.- Conozca sus límites.

Aún un empleado modelo tiene limitaciones cuando llega a trabajar. Apilar el trabajo daña la moral y puede enviar a cualquier empleado a un camino sin retorno. Si realmente siente que es demasiado trabajo para usted, dígaselo a su jefe. Los superiores serán comprensivos si explica que, simplemente, hay demasiado en su plato. Recuerde, alguna vez estuvieron en sus zapatos y pueden sentirse identificados.

12.- De vuelta al trabajo.

Tomarse un tiempo para ordenar las cosas el lunes le traerá algún orden el resto de la semana. Planear sus actividades con la mencionada lista de cosas pondrá las ruedas en movimiento de una manera bien aceitada, lo que resultará en mínimas cantidades de úlceras y dolores de cabeza. Muchas veces, gastamos tanto tiempo contemplando lo que debe ser hecho más que lo que realmente hay que hacer. Mire las cosas desde arriba y piense las cosas siempre en términos de progreso.



Fuente: enplenitud.com 
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